De cómo le cogí el gusto a las conferencias de traducción

15 de enero de 2015
El Traductor Invisible en la Universidad de Roehampton

¿VOY O NO VOY?

Os habréis percatado de que últimamente, la oferta de congresos, charlas, cursos, actos y simposios de traducción es bastante profusa y, salvo que dispongamos de un presupuesto muy abultado, no queda más remedio que ser selectivos a la hora de elegir en cuáles nos inscribimos. En 2014 tuve la suerte de asistir a BP14 en Budapest y a una edición de The Freelance Box for Translators en Castellón; ambas experiencias fueron muy positivas y distintas entre sí. Sin embargo, eché en falta algún evento centrado en uno de los ámbitos de especialización más demandados: la traducción de textos legales. Fue a través de la página de Facebook de Traducción Jurídica como tuve conocimiento del simposio celebrado el pasado 9 de enero en la universidad de Roehampton (Londres) bajo el título Becoming a legal translator.

El contenido del evento encajaba a la perfección con mi objetivo profesional más inmediato: profundizar en mi ámbito de especialización como traductor de textos legales. Con un precio de entrada razonable (124 € por un día de conferencias) y en la línea de otros eventos del sector (p. ej. hasta finales de enero, se pueden comprar las entradas para los dos días de conferencias de BP15 por 228 €), la cita era casi obligada. Os cuento mi experiencia.

No es posible rentabilizar económicamente de forma inmediata la inversión hecha en la asistencia a estos actos, pero sabía que regresaría a casa con nuevos contactos entre colegas, un puñado de ideas provechosas sobre las que reflexionar y la sensación de marcar distancias respecto a la marea de intrusos y advenedizos en la profesión. ¿No os parece que el gasto está más que justificado?

LAS COSAS BIEN HECHAS

Una vez realizada la inscripción, recibí varios correos electrónicos de la universidad de Roehampton con recordatorios, planos de la zona e indicaciones precisas para llegar en transporte público desde Londres.

La organización se preocupó de elaborar una lista con los idiomas de trabajo de cada asistente. Este listado se nos facilitó en el momento de recoger la acreditación y resultó muy útil para romper el hielo e iniciar conversaciones con otros colegas.

Entre la documentación incluida en la carpetilla de bienvenida también se adjuntaba un resumen de las biografías de todos los ponentes, sinopsis de cada una de las conferencias y un horario detallado de la jornada. Quien lo desease podía solicitar un certificado de asistencia que espero recibir en los próximos días por correo electrónico junto a una copia de todas las presentaciones.

El personal de The University of Roehampton's Information Technology and Media Services documentó fotográficamente toda la jornada que posteriormente hicieron llegar a todos los asistentes. Aquí podéis ver alguna de estas fotos.

En resumen, la organización y la labor administrativa de la universidad de Roehampton fueron impecables. Las cosas bien hechas son de agradecer.

UN ENTORNO MUY BRITISH

Si vas a pasar diez horas seguidas en un lugar desconocido, rodeado de caras nuevas, el entorno cobra más importancia de la que cabría esperar y la Parkstead House del Whitelands College fue el acogedor emplazamiento elegido para albergar el simposio. Se trata de un edificio histórico de estilo palladiano que data de la década de 1760, ha sido restaurado y dispone de unas vistas espléndidas a Richmond Park.

Tanto el aula donde tuvieron lugar las conferencias como los aseos, eran correctos y se veían cuidados. La zona de descanso era muy luminosa e invitaba a abrirse a conversaciones distendidas e informales con los demás asistentes. Entre cafés, sándwiches y copas de vino, el día se pasó en un suspiro.

¿QUIERES SER MI AMIGO?

Uno de los principales atractivos de estos actos es la oportunidad que brindan de ampliar nuestra red de contactos (networking para los más modernos), intercambiar experiencias laborales y, de paso, practicar la conversación en inglés. Además, es bastante probable que en el futuro surja la ocasión de colaborar profesionalmente.

Cuando llego todavía no hay mucha gente, así que recojo mi acreditación y me siento a hojear la documentación de bienvenida mientras que a mi alrededor se inician las primeras conversaciones entre traductores que se conocen de ocasiones anteriores. Por muchas veces que atraviese esta situación, no consigo sacudirme la sensación incómoda de ser un niño en busca de un amigo en el primer día de colegio. ¡Pero qué ridículo resultaría dejarse dominar por la vergüenza y la comodidad! Y debéis saber que no cuela fingir que estamos absortos con el móvil. En este sentido, a mí me ayuda a motivarme el prefijar un objetivo de contactos nuevos (p. ej. intercambiar tarjetas de visita con, al menos, cuatro asistentes y tres ponentes u organizadores que no conozca).

Llegado el momento, recorro la estancia con la mirada, fijo como objetivo a un sujeto ocupado en servirse una bebida y, en cuestión de segundos, rescato una sonrisa amable, me sitúo a su lado con la excusa de abastecerme de zumo de naranja y digo en voz alta lo primero que me viene a la mente. Queda comprobado que un flemático «hello, good morning» en el momento oportuno obra maravillas.

Al final de la jornada, conseguí establecer más contactos de los que me había propuesto. Pero no se trata de intercambiar cromos, sino de establecer relaciones duraderas, por lo que durante los días posteriores intercambiamos varios correos electrónicos de seguimiento y nos localizamos en LinkedIn y en otras redes sociales. Espero volver a coincidir con ellos pronto en otros eventos.

ALIMENTO PARA EL CEREBRO  

Las charlas comenzaron a las diez de la mañana y se extendieron hasta las seis de la tarde con tres descansos intercalados para tomar café y almorzar. Los ponentes supieron crear un ambiente distendido con un tono cercano, lo que propició una participación fluida de los asistentes que enriquecieron las exposiciones con sus aportaciones.

Durante la acreditación, se facilitaron claves personales de acceso a la red wifi y en la charla de bienvenida se animó a los asistentes a usar las etiquetas (hashtags) de Twitter #jostranslegalxl8 y #jostransxl8 que todavía podéis consultar, aunque lo cierto es que no estuvimos demasiado activos en las redes sociales.

Todos los conferenciantes propusieron reflexiones sustanciosas de las cuales he extraído algunas conclusiones que compartiré con vosotros en la próxima entrada del blog de El Traductor Invisible. Hasta entonces os animo a dejar comentarios sobre vuestras experiencias como asistentes a conferencias de traducción y a que compartáis cualquier truco personal que os sirva para iniciar conversaciones en este tipo de situaciones.

© Copyright Jorge Maestre 2015

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Jorge Maestre Marín

Me llamo Jorge Maestre y ofrezco servicios especializados de traducción de inglés a español de textos legales, empresariales y políticos.


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